10 señales de que has madurado

Los años pasan sin darnos cuenta y vamos creciendo tanto física como mentalmente. De lo primero es fácil darse cuenta, pero caer en la cuenta de lo segundo es un poco más complicado

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Podrás sentirte igual que cuando tenías 20, hasta que ocurre algo que te hace detenerte y evaluar la forma en la que ha cambiado tu vida. Te percatas de que lo que te hace sentir feliz ahora antes te parecía aburrido, o que tu manera de comportarte hace unos años ahora te parece vergonzosa.

No te molesta quedarte en casa. Llega el fin de semana y no tienes planes. Hace unos años hubieras hecho hasta lo imposible por salir a divertirte, pero ahora no te molesta en lo absoluto ponerte tu pijama y quedarte viendo una película arropada en el sillón.

Solo quieres tu cama. Cuando eras más joven, lo último que querías era regresar a tu casa a aburrirte en tu habitación o pelearte con el mundo. Hoy lo único que quieres después de trabajar o de ejercitarte es tirarte a tu cama y dormir hasta el día siguiente.

Tus regalos han cambiado. ¿Recuerdas que pedías que te regalen hace un tiempo? Ropa, zapatos, maquillaje, carteras o demás. Ahora prefieres un buen libro, una suscripción a Netflix o algo que te invite a relajarte.

Te emociona deberle menos al banco. Cada vez que notas como tu deuda va disminuyendo te llenas de emoción. Y mejor aún si es que un día descubres que el banco cometió un error a tu favor y debes menos de lo que creías. Tu bolsillo es feliz y lo sabes.

Cada vez llevas más cosas en la cartera. Antes podías vivir con un bolso donde metías tu cédula, tus monedas y tu celular. Ahora tu cartera ha cuadruplicado su tamaño así como lo que llevas dentro: documentos, celular, llaves, maquillaje, vouchers viejos que no has botado, botella de agua, perfume, libreta, lapicero, y un largo etcétera.

Te molestas por más cosas. Dejaste de ser la chica a la que todo le daba igual a una que se irrita un poco más con todo. No es que seas una vieja gruñona, es solo que la música muy alta te hace doler la cabeza, las personas que no respetan al manejar te sacan de quicio y los niños revoltosos te desesperan.

No puedes creer las cosas que hiciste. Dicen que todo tiempo pasado fue mejor, pero no es tu caso. Hasta ahora no puedes creer todo eso que hiciste alguna vez y te hacían sentir “cool” como ponerte ropa horrible, besarte con un chico diferente cada salida a la discoteca o embriagarte hasta perder el conocimiento. Ves a los jóvenes hacerlo ahora y piensas “¿En qué están pensando?”.

Aprecias la utilidad de las agendas. Eras de las chicas que tenían memoria de elefante y se acordaban de todo lo que tenían que hacer y pensaban que las agendas eran para señoras mayores. Hoy no puede faltar en tu cartera o usas tu celular para apuntar cada reunión que tienes durante el día. Te sientes perdida sin tu agenda cerca.

Tus dramas ahora son por cosas importantes. ¿Recuerdas como sentías que el mundo se derrumbaba si es que el chico que te gustaba no te daba bola? ¿O si tu amiga te dejó de hablar? ¿O si no ibas a llegar temprano a la fiesta del sábado? Ahora sabes que para dramas están las novelas y que hay otras cosas más relevantes por las cuales preocuparse.

Has encontrado nuevas formas de divertirte. Diversión ya no es sinónimo de alcohol y discoteca hasta las 6 de la mañana. Has descubierto que sentarte en un bar a tomar una cerveza con una amiga es igual de divertido, así como ir al teatro o al cine. Aprendiste a encontrar lo divertido en las actividades más tranquilas.

 

Foto Archivo Eme de Mujer

Fuente: GDA / Viù! / El Comercio / Perú

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